martes, mayo 19, 2015

Nombre

No todo el mundo lo practica, pero es uno de los más hermosos juegos de seducción existentes al dialogar, aunque no pretendas otra cosa que hacer a tu interlocutor sentirse cómodo y que la comunicación fluya, una astucia que no entiende de sexos ni de edades: algo tan fácil como intercalar el nombre de la persona con la que hablas cuando mantienes una conversación con ella.

Hay quien tiene una facultad innata para conquistar la atención de quien lo escucha, y no es fácil encontrar los huecos precisos donde desprenderse del contenido de lo hablado para lanzar un guiño directo y colocar en el centro a la persona que te presta sus oídos.

Son los pequeños detalles los que hacen el mundo más fácil, y yo disfruto cuando por unos segundos percibo una pausa en quien me habla y oigo mi nombre.

A mí me sale difícil, porque soy sieso, pero me esfuerzo por buscar esos instantes en que poner en el centro de todo a la persona que me escucha y pronunciar su nombre; como agradecimiento sincero por tenerla a mi lado.

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