sábado, diciembre 20, 2008

Criticar por criticar

Hay una táctica muy útil que yo utilizo a menudo. Es la táctica del encantador. Si la explico, me delato. Si me delato, se puede pensar de mí como una persona falsa. Me arriesgo.

Veamos.

Cuando se me pregunta por alguien, más o menos cercano, amigo, compañero de trabajo, familiar o simplemente conocido, me impongo en lo posible llevar la respuesta al término del:

-Es encantador/a.

Casi siempre hay un motivo para decirlo de alguien. Que es encantador.

Seguro que hay muchas razones para decir todo lo contrario. Pero no se gana nada.

En esta vida que vivimos tan compleja, hay mil argumentos para descalificar. El reproche es sencillo.

Tal vez, quien esto lea, no confiará en mí cuando comente de alguien que es encantador, pero lo diré de corazón.

Desperdiciamos tanta energía en decir lo mal que lo hacen los demás, lo tacaño que es éste, lo engreído que es el otro, lo poco de fiar que es Fulanita, la mala leche que transmite Menganito, lo falso, lo imbécil, la maldad que tiene, lo convenido que es…

Es bueno contar hasta diez antes de criticar. Mirar a quien nos pregunta y ver qué hay en él o en mí que nos haga libres de críticas.

Cuando de alguien dices que es ‘encantador’ ocurren varios fenómenos positivos al mismo tiempo:

-Se corta el círculo del ‘despelleje’

-Das una lección a quien desea el ‘destrozo’

-Echas un cable a la persona de quien se habla

-Transmites buen rollo

No es difícil. Simplemente contar hasta diez, hasta veinte si es necesario, pensar en esa persona con los ojos con que nos gustaría que se nos viese, con los ojos humanos de quien ve a otro ser humano imperfecto del que piensa que, a pesar de todo, es encantador.

Eso sí, como leí en una entrevista a una juez, en este mundo hay gente buena buenísima y mala malísima.

Para los últimos, ni agua.

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