lunes, noviembre 05, 2007

La fe

Mi razonamiento es simple y por ser tan simple me sorprende el que una gran parte del género humano no lo vea así.

Creer (en la Verdad Absoluta) en función del lugar en que se nace, defender a Cristo, Yahvé, Mahoma, Buda o Confucio según uno sea español, israelita, argelino, indio o japonés es la mayor de las contradicciones. Conclusión: La Verdad Absoluta no debe ir por ahí.

Actuar (en función de cómo aproximarnos a esa Verdad Absoluta) para obtener los favores divinos: Redención, reencarnación, vida eterna, en base a reglas que, por lo general y quitando lo superfluo de las cuaresmas, ramadanes, sabaths, vacas sagradas y gongs, priman la bondad humana. Tan simple como la bondad.

Entonces, ¿qué miedos y estrategias?

Si somos buenos, y la bondad sí es una Verdad Universal (no hay nada más que aplicar la regla de pensar en qué hace feliz a los demás y a uno mismo), es suficiente aplicarse a ello.

Si, siendo buenos, no hay nada más allá, habremos cumplido con la esencia del ser humano en su más alto sentido ético. No hace falta más que la Ética para basar una vida completa.

Si, siendo buenos, hay un más allá (imposible de saber, milenios de sabiduría humana no han dado con la respuesta), entonces seremos bien tratados.

En caso de no serlos (bien tratados), sería que ese más allá está dominado por el Mal, algo difícilmente esperable.

Simple.

‘Cuando la religión nos abandona, la Ética funciona bastante bien’ – Julia O’Faolain (No hay lugar para los jóvenes).

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Así es Salva, la religión fue creada por el ser humano para para dar esperanza e ilusión al que la perdía, para dar explicación a lo inexplicable, a aquello que no alcanza la razón...

Saludos
Rivo

Anónimo dijo...

“La Fe”, como tantas otras palabras, o conceptos, se encuentra muy prostituido;
“La fe es, generalmente, la confianza o creencia en algo o alguien. Puede definirse como la aceptación de un enunciado declarado por alguien con determinada autoridad, conocimiento o experiencia.
Las causas por las cuales las personas se convencen de la veracidad de una fe, dependerán de los enunciados filosóficos en los que las personas confían..”
Así pues la Fe es confianza, creencia, y dependerá de tu verdadero conocimiento sobre algo o alguien, la “calidad o autoridad” de tu fe en ello.
Tener Fe en lo desconocido, (por uno mismo) no dice mucho de quién la tiene, salvo en principio el hecho de ser una persona confiada o simple.
Tener Fe en algo o alguien conocido, estudiado y trabajado, presenta una base de confianza en la seguridad de la existencia o resultado de aquello en lo que tienes Fe, y me merece un mayor respeto.
Y por último hay otra posibilidad, está la fe emocional, como sentimiento inexplicable o trascendente, que surge pero se desarrolla basada en esa confianza sentida pero inexplicable, y muchas veces decepcionante en algo o alguien que no conoces del todo, pero sientes que si. Como ejemplo es lo que nos hace Amar y tener fe en el Amor.
La Fe es la certeza de lo que se espera y la evidencia (sentida) de lo que no se ve
Yo entiendo el nacer y fluir de las Filosofías y Religiones, como el intento humano de encauzamiento, de este sentimiento trascendente y inexplicable que llamamos Amor, y que principalmente al desarrollarlo nos hace renunciar a nuestros instintos de supervivencia, y a la lógica conocida de nuestra existencia, por algo emocional, que sentimos y no podemos explicarnos ni explicar, un sentimiento que nos hace renunciar al yo, y descartar la lógica, por un bien menor, mayor, por el bien de alguien o de muchos, es algo que se siente y que una vez lo sientes te entregas a ello, que se puede desarrollar y trabajar, o abandonar y olvidar de inmediato rechazado por la lógica conocida.
Lo que es evidente es que aquellos que no han sido capaces de sentir y trabajar ese Amor, por algo o alguien cercano y conocido, en su más mínima expresión, que no lo han desarrollado, no me convencerán nunca de que son capaces de sentirlo por un objetivo mayor o superior, intangible y que no conocen del todo.
La renuncia al yo egoísta, al animal superviviente, en mi opinión, empieza por lo más simple, y puede ir creciendo y desarrollándose, hasta alcanzar niveles muy altos de generosidad y entrega, pero no creo que estos sentimientos “tan altruistas” y a niveles tan transcendentes, surjan de repente sin haberlos trabajado y desarrollado primero en tu vida, a niveles mucho más básicos.
La fe no es sólo convicción; sino obrar consecuentemente con lo que uno cree.
G.R. Salaignac