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miércoles, mayo 29, 2024

Taylor Swift

Taylor Swift por todos lados.

El viejo que quiere entrar en mí, refunfuña, cansado de escuchar noticias sobre la llegada de esa cantante a Madrid, porque seguramente haya algún tema famoso que conozca, pero no sé tararear el más mínimo estribillo.

La chica, rubia, guapa, millonaria, con ese toque de no haber roto un plato no me provoca especiales simpatías. Cursi, ñoña... ¿o no?

Así que decidí investigar en Youtube. Puse un tema al azar. 'I hate it here'. Una letra maravillosa, poética, profundísima. Una melodía dulce, serena, madura.

Caí rendido.

martes, mayo 28, 2024

Distopía

—Fíjate, Salva —me decía Martín—, las ruedas de esos camiones son más altas que una persona.

Estábamos en un mirador desde donde se veía toda la actividad de la cuenca de Riotinto. Minas a cielo abierto de dimensiones inimaginables en las que se trabaja día y noche.

—Los camioneros tienen ciclos de 12 horas.

Transportaban toneladas de cascotes y subían, en un orden riguroso, a una velocidad escasa. Uno tras otro. Se cruzaban con aquellos que bajaban a por más material.

La sensación era la de observar una distopía, de habernos introducidos en las pantallas de una película de ciencia-ficción.

Esas minas se dejaron de explotar en los años 90, con la caída del precio del cobre. Desde hace unos años, con su subida, la maquinaria ha vuelto a funcionar.

A mí me provocó cierta ansiedad. Era un viaje al centro del sistema, una organización alienada para servir las necesidades del mundo moderno. Como si antes de tomarte un entrecot, te llevasen a visitar un matadero.

Es la cara que no se ve. Disfrutamos del cobre, la plata y el oro que salen de allí, pero no imaginamos el sistema, tremendo, que se necesita para mover toda esa rueda.

Da mucho empleo, sí, tanto como una imagen de aquello en lo que el hombre ha convertido el planeta Tierra.

Nerva

Cuando Mariángeles nos propuso este sábado ir a cenar a Nerva, en un fin de semana delicioso en la cuenca minera de Huelva, me encantó la idea.

Nunca he estado allí. —Siempre estoy deseoso de conocer sitios nuevos—. Todo mi contacto con Nerva ha sido un compañero de mili hace treinta años, con el que hice buenas migas.

Allí nos plantamos, tras visitar aldeas perdidas en medio de un paisaje grandioso de montañas suaves y kilométricos agujeros rojos.

El pueblo estaba animadísimo, así que hicimos por buscar sitio para cenar en la plaza del Ayuntamiento. Echamos un rato intenso, en el que protesté contra el mundo por la poca empatía de nuestra sociedad para escuchar a sus semejantes. 

Pasó entonces alguien entre las mesas.

¡Es él! les dije. Mi compañero de mili se acaba de sentar ahí. —En la mesa de enfrente, donde una familia grande estaba pidiendo la cuenta.

No era posible que se alinearan tantas estrellas.

Acércate me animó Fran.

Negué con la cabeza. No se acordaría de mí. 

¿Y si no es él? —protesté, pero no tenía dudas de que lo era.

Martín me insistió.

No vale arrepentirse mañana por no haberlo intentado.

Me levanté y me acerqué a su mesa. Aparecí por detrás de él. Recordaba que se llamaba David.

Perdona, ¿tú hiciste la mili conmigo?

Él se giró.

¡¡¡Navarro!!!

Y nos fundimos en un abrazo.

En mis novelas, la vida es así.

viernes, mayo 24, 2024

Bien

Hablar bien de los demás es la mejor manera de hablar bien de uno mismo.

De hecho, en cada persona podemos encontrar una cualidad a alabar. Centrémonos en esa cuando pensemos en ella.

Hay una tendencia muy humana a criticar. que no sé si tiene su base en nuestros complejos o es un sistema de autodefensa. Lo que sé es que es feo.

Con determinada gente hay que hacer un ejercicio de contención, para no expulsar sapos y culebras cuando se les cita en una conversación, pero para el resto, la gran mayoría, siempre hay una palabra justa para hablar de ellos sin amargura.

11C

 —Perdona, ese es mi asiento.

La mujer, concentrada en su tablet, me miró desconcentrada.

—Tengo el 11C.

Me gusta viajar en ventana y entendí que a ella también. Tengo cierta claustrofobia cuando me dan pasillo.

—Pero ¿este es el vagón 1?

—Sí —le confirmé.

Empezó a buscar por su bolso para ver cuál era su asiento y yo, seguro de llevar razón, hice lo mismo en mi móvil.

—Seguro que me he equivocado yo —le dije, a sabiendas de que ese asiento era el mío. Forzarse a ser humilde es una manera inteligente de entender las relaciones humanas.

Cuando abrí mi billete del AVE me di cuenta de que había mirado mi plaza en el viaje de vuelta, dos días más tarde.

—Efectivamente —le pedí disculpas—, me he equivocado yo.

miércoles, mayo 22, 2024

Perder el tiempo

Yo soy muy de no perder el tiempo y esa es mi condena y mi salvación. 

Ando escribiendo este texto, fugaz, en un hotel a las afueras de Madrid, en el móvil, tumbado bocarriba, con las piernas apoyadas en la pared para estirar los lumbares tras un día muy tenso de trabajo, en una pausa entre capítulos de la novela que estoy escribiendo, con la mente puesta en que tengo que darme una caminata para abrir pulmones y cenar algo por el centro de Madrid. 

Salva, ¿cómo haces para que te dé tiempo a todo?

Pues porque soy un agonías, de lo que presumo y de lo que me lamento.

Lo importante es que, en el fondo, soy como quiero ser.

lunes, mayo 20, 2024

Tere

Cuando empezamos a poder salir tras la pandemia, pero dentro de las fronteras de nuestra localidad, a un guía turístico divertido y sabio se le ocurrió proponer visitas guiadas a los sevillanos en su propia ciudad.

Allí estábamos nosotros, con mascarillas, visitando la Sevilla literaria, la de la Expo del 29, los Alcázares, la Catedral, el Museo de Bellas Artes, el barrio de la Macarena, el de San Lorenzo... cada sábado una propuesta bien documentada, con el hombre desgañitándose tras la mascarilla.

La pandilla se iba haciendo cada vez más grande. Llamábamos a amigos que invitaban a otros amigos.

En uno de los primeros 'tours' apareció una mujer con voz radiofónica y alto nivel cultural. A mí me pareció insoportable. Lo sabía todo, lo preguntaba todo.

No la soporto le decía a Fran.

Un día me la encontré en una librería, sin mascarillas, de tú a tú. Descubrí en ella una chica encantadora y nos comprometimos a vernos más.

Hoy es una persona a la que necesito no dejar de ver.

domingo, mayo 19, 2024

Humano

Escuchaba el otro día una teoría que compré al instante.

Al nacer, nos dan un humano del que cuidar.

Tenemos que protegerlo, que orientarlo, que cuidarlo, porque está en nosotros darle una existencia de calidad.

Nacemos con esa responsabilidad y no tenemos otra, solo esa criatura con la que vamos a crecer. Tenemos que dar lo mejor de nosotros mismos para que sea feliz y sufra lo menos posible, debemos darle un marco emocional en el que se sienta acompañado, estamos obligados a cuidar de su salud física y mental.

Es nuestro humano, ése que vemos cuando miramos al espejo.

Todo lo que tenemos es a él.

Miedo

En la vida se triunfa más si uno se atreve a luchar contra sus miedos.

¿Triunfar?

No es que yo piense que la vida es una competición, pero sí es cierto que podemos pasar por ella sin intentar movernos de lo calentito y dejar que las cosas vengan cuando tengan que venir, o podemos abrir puertas que nos lleven a territorios desconocidos. Es ahí donde yo veo el triunfo, en plantearnos desafíos. En conseguir de nosotros algo más de lo que se supone que estamos destinados a dar.

Entiendo a las personas que dicen no a todo y no salen de su refugio. De hecho, hay gente maravillosa, tierna, fuerte, noble que ha seguido esa línea desde que nació.

Me quedo, sin embargo, con el que arriesga. 

A mí me gusta decir que sí a los desafíos, porque me gusta parecerme a aquellos a quienes admiro.

jueves, mayo 16, 2024

Suicidios

Si la inmortalidad se inventara, los suicidios se dispararían.

¿Quién aguanta una vida eterna?

Infinitos días trabajando, infinitos días haciéndote de comer, infinitas noches viendo 'Aquí no hay quien viva'.

Cuando hablan de la eternidad como un reclamo hay que sacar tarjeta roja.

Todo tiene su momento y hay que saber que ese momento se irá.

Occitane

Cuando vivía en París, me gustaba traerle a mis hermanas, cada vez que bajaba a Sevilla, unos botes de perfume de una cadena francesa que les encantaba.

Ahora esas tiendas están en todos los centros comerciales sevillanos.

Todo se puede encontrar en todos lados, la eficiencia ganó la batalla al romanticismo.

Un compañero de trabajo, en mi último viaje a Japón, me pidió un muñeco muy específico para su hijo. Me recorrí los comercios manga de medio Tokio hasta dar con el monstruito, horroroso, que me ocupó media maleta en el viaje de vuelta.

Al llegar a España me dio por investigar que, efectivamente, el juguetito lo traían en dos días a tu casa de Sevilla si lo pedías por internet.

Celos

Aunque nadie está a salvo de haber sentido un ataque de celos, menos yo, han sido pocas veces las que me ha ocurrido. 

Desde hace veinte años, no siento la menor duda del amor que Fran siente por mí.

En cambio, en mis sueños, soy tremendamente celoso. Veo monstruos por todos lados. De la misma forma que, en ese mundo onírico, nunca aprobé la carrera de Ingenieros y no hago más que tener exámenes una noche sí y otra también.

Hay veces, como en la película Origen, en que descubro, soñando, que soy celoso por estar soñando; que sigo estudiando porque estoy dormido. 

Pero qué bien me viene que los fantasmas aparezcan al otro lado de la almohada.

Peregrino

Tengo teorías peregrinas sobre la vida, pero son mías y me dan argumentos para tirar hacia delante con un alto grado de felicidad.

Es importante que sea uno el que se las construya, el que encuentre razones y se invente juegos que hagan de la existencia un camino más divertido.

Está en nosotros.

Yo me he elaborado mil trucos, muchos compartidos contigo, para surfear como un campeón por las olas de los contratiempos y para disfrutar cuando viene el viento a favor.

Lo complicado es cuando pierdes el pie y tus estrategias se derrumban como un castillo de naipes.

Entonces hay que pedir ayuda. Sin vergüenzas. Todos tropezamos, antes o después. 

miércoles, mayo 15, 2024

Reñir

Son máquinas de reñir y están por todos lados.

No importa que tú no les hayas pedido opinión, te riñen. 

Al mundo entero si hace falta. Acuden a su código del bien y del mal, para decirles a los demás que las cosas no son así. 

Si se mira desde fuera, es gracioso. Esa actitud ante la vida de imponer las verdades propias.

Me los imagino al despertarse, delante del espejo, echándose agua fría en la cara y diciéndose:

¡No debes dormir tanto! ¡no debes levantarte siempre con esa cara de pena!

lunes, mayo 13, 2024

Capullo

Hace un tiempo decidí que no me puedo permitir ocultar mi homosexualidad a la gente con la que voy a compartir muchas horas. Ya pasé demasiado tiempo simulando una vida que no era la mía y no me apetece volver a tiempos oscuros. Quiero poder decirles que he pasado el fin de semana con mi marido en Portugal o hablarles de la fiesta que le hemos organizado por su cumpleaños, no limitarme a responder con un 'bien, gracias' cuando me preguntan por cómo estoy.

Tuve ocasión de sincerarme con un compañero de trabajo con el que tengo mucha relación. Al hablarle de mi sexualidad, me dijo:

—Ya lo sabía.

No le pregunté por qué. Me daba igual. Simplemente quería ganarme el derecho a hablarle de Fran como él me habla de su mujer.

Pocas semanas después quiso compartir conmigo la forma en la que se enteró de todo.

Tú respondiste a un correo que yo envié y en el que había mucha gente en copia —me dijo—. Uno de esos remitentes aprovechó para escribirme con este texto:

'¿Sabes que Salvador Navarro es maricón?'

Le pedí que me dijera quién había sido, lo busqué en el organigrama de la empresa, porque no lo conocía. Vi su foto. Leí su carrera profesional. Compadecí que fuera tan miserable, apagué el móvil y me fui a dormir.

sábado, mayo 11, 2024

Bañera

Salía de casa uno de estos días y me paraba una vecina en el patio.

—¿Sabes que eres el nuevo presidente de la comunidad?

Le agradecí que me informara, porque no tenía ni idea. Estar todo el día de viaje me hace no saber nunca cuándo son las reuniones de vecinos.

Entonces, la señora me dijo que tenía que actuar.

—No es normal lo de la bañera.

—¿Qué bañera? —pregunté, asustado.

Entonces dirigió la mirada hacia una de las terrazas, donde habían colocado una bañera arrancada de cuajo de su sitio. Vio mi cara de sorpresa.

—Lleva ahí muchísimo tiempo y da una imagen pésima en este patio tan bonito.

—Ahá —No quise confesarle que yo, en realidad, no vivo aquí, sino en la luna de Valencia.

Churchil

Algunos incidentes en mi trabajo me han hecho aprender una lección, hay que sonreír a quien te golpea.

Entrar en batallas que tú no quieres provocar es darle la razón al marrullero, para acabar noqueado por quien está dispuesto siempre a avanzar a golpetazos. Lo mejor es hacerle ver que sus malas artes no te provocan rechazo, ni entusiasmo. Concentrarte en tomar café con quienes sí trabajan de buena fe.

Cuando lo haces, despistas al enemigo, porque descubre que su pistola se ha vuelto de agua.

Hubo una política que le vino a decir a Winston Churchill.

—Si yo fuera su mujer, le pondría veneno en el té.

A lo que él, grandioso, respondió.

—Si usted fuera mi mujer, yo me lo bebería.

Japón

De repente, me olió a Japón.

Llegaba apurado al ascensor del hotel de Oporto para bajar a desayunar. Era demasiado temprano para cruzarme con nadie. No había puertas abiertas ni personal de limpieza, sino un pasillo de hotel en una séptima planta en el centro de la ciudad portuguesa.

Y me olió a Japón.

A pesar de mis muchas visitas al país del sol naciente, hace ya años que no lo visito, de ahí que me sorprendiera la fuerza de la traslación que me supuso sentir aquel aroma.

Quizás el menos apreciado de los sentidos, tal vez el más animal.

Hay momentos mágicos en los que, de golpe, viajas allá donde no esperabas volver. Una combinación de moléculas en el aire que se alían para decirte que también fuiste feliz entonces.

jueves, mayo 09, 2024

Servilleta

Hasta de la persona más detestable se puede sacar algo bueno.

Lo había conocido nada más instalarme en París y me entregué a él. Una mezcla de soledad, enamoramiento y ganas de vivir me hizo pensar que me haría feliz, pero apenas necesité unos meses para echarlo de mi casa.

El caso es que, un fin de semana, de ese período mágico en el que yo flotaba con él, pasamos un fin de semana en Niza. Recuerdo la casa, enorme, de sus amigos, encalomada en un acantilado.

—¡Al lado de la de Elton John! —me decía.

En una pantalla gigante pusieron un concierto de Madonna en Sidney y el champán corría de copa en copa.

Me acerqué a una chica que me sonreía.

—Acabo de instalarme en Francia —le confesé—. ¿Qué me recomiendas que lea? ¿Qué cantantes debo escuchar?

Ella tomó una servilleta de papel, me pidió que le sostuviera la copa y me anotó varios autores y otros tantos cantantes. En los años que siguieron, hasta hoy, leí todo de ellos, aprendí todas sus canciones. Aún los sigo, aún los busco.

Toda la Francia que yo amo está en esa servilleta de papel.

domingo, mayo 05, 2024

Bondad

Sería estupendo que alguien me soplara al oído la clave para distinguir a una persona mala.

O a una buena.

Leyendo a mi querido Auster, compruebo que él lo intentó. Venía a decir que las personas que tienen el ego muy alto, que no paran de hablar de sí mismas, tienen un componente alto de maldad.

O, razonaba, quienes se hacen muchas preguntas acerca de sí mismos, no ocultan sus defectos y saben escuchar, son individuos tendentes a la bondad.

Me gusta, cómo no, su forma de pensar.

Logroño

Hace tropocientos años vivimos una experiencia muy desagradable con un matrimonio de Logroño.

Llegamos a Jerez para pasar unos días y le dimos un toque a su coche al aparcar. Pareció que hubiésemos cometido un triple asesinato. Nos insultaron, nos vejaron y, porque no quisimos, no llegamos a las manos. Con lo fácil que era sacar los papeles del coche y firmar un parte amistoso, como acabamos haciendo.

Desde entonces, cada vez que escuchaba hablar de la gente de La Rioja se me hacía un nudo en el estómago. 'Qué gente más desagradable'.

El tiempo hizo que, no hace mucho, pudiéramos visitar Logroño. No solo lo pasamos muy bien, visitando una bodega y tapeando en la calle del Laurel, sino que hicimos migas con un matrimonio con el que, a día de hoy, seguimos quedando.

La estadística lo dice. Una sola muestra es poco para calificar a un conjunto.

Países

Nos educan demasiado en decirnos cuál es nuestro país y poco en amar al conjunto de seres humanos que formamos.

A fin de cuentas, tener una nacionalidad es un invento político para organizarnos en rebaños, cuando hay infinitas cosas que nos unen con el resto de los mortales.

Con ese posicionamiento, que tengo tan trabajado en mí, no termino de sentirme extranjero en ninguna parte, porque todo lo que ha construido el ser humano es parte de mí, de mis ancestros, de mis coetáneos.

La última heredera de los Medici, sin descendientes, hizo firmar un contrato en el que otorgaba a todo ciudadano del mundo que quisiera visitar el Palacio de los Uffizi, el derecho de hacerlo.

sábado, mayo 04, 2024

Universitaria

Hace unos días recibí un mensaje lleno de vida.

Una de mis más fieles lectoras, pacense, madre de hijos ya grandes, compartía conmigo la alegría de haber pasado las pruebas de acceso a la universidad.

Me anexaba un pantallazo con el resultado de los exámenes. 

Era un viernes tarde que se volvió aún más soleado.

Por ella, por su sueño cumplido, por querer contármelo a mí.

jueves, mayo 02, 2024

Infantil

Yo soy de menú infantil.

Me ocurre a menudo que llego a un restaurante, arreglado, feliz y hambriento, para darme el placer de una comida en compañía y, al leer el menú, se me antoja siempre algo que pertenece al listado de platos preparados para los críos.

Unas lagrimitas de pollo, unos espaguetis a la boloñesa, un huevo frito con patatas.

¿Será que quiero dármelas de lo que no soy? 

miércoles, mayo 01, 2024

En la muerte de Auster

No me perdonaría no dedicar mi texto de hoy a quien ha sido tan importante para mí.

Ha muerto Paul Auster.

Estoy en duelo por él a pesar de la distancia, de los años que nos separan, de no haber coincidido ni hablado nunca con él. 

De hecho, he recibido el pésame de mis mejores amigos, como el que recibiría tras la pérdida de un familiar. 

No sé a cuántas personas habré hecho lectoras a través de mi insistencia en que lo leyesen.

A mí me hizo escritor.

Goteras

Todos tenemos alguna gotera, más o menos grave, ante la que solemos tomar dos actitudes muy diferenciadas cuando algo referente a esa enfermedad aparece en un periódico o en un periódico.

Yo soy de los que cambio de canal o paso la página. Luego están los que se lo leen y ven todo lo que se refiere a su dolencia.

Prefiero vivir con lo que el médico me explicó en su día o me contará en la próxima revisión, antes que bucear por lugares que me pueden llevar a pensar en porcentajes, probabilidades y complicaciones.

Soy más feliz así.