lunes, abril 15, 2013

Corbata

Hacía tiempo que no asistía a la convención anual de Renault en París, por lo que la cogí con ganas. Al ser en viernes, además, me permitía pasar este fin de semana en Francia y disfrutar de mi segunda ciudad con calma durante unos días.

Aproveché para renovar el vestuario, acostumbrado al cuarteleo de la ropa de fábrica, y me hice con una buena camisa y un traje de chaqueta básico para ir guapo a la sesión de conferencias donde me iba a cruzar con la crème de la crème de mi empresa.

Justo tras aterrizar, uno de los compañeros con quien hice el viaje comentó que había olvidado la invitación y a mí el cuerpo me dijo que algo había olvidado yo también: ¡la corbata!

No era plan de deslucir en un día tan especial, así que decidí enviar un mensaje a mi amiga Brigitte, siempre resolutiva. Eran las diez de la noche del jueves.

Brigitte, he olvidado mi corbata.

Me preguntó los colores de mi traje y camisa, sin el más mínimo atisbo de duda y, al rato, ya me confirmaba que tendría al día siguiente, a la puerta del gran salón de congresos de Renault, un par de corbatas para elegir.

Cuando llegué, al día siguiente, Brigitte me mostró una bolsa con al menos cinco o seis opciones, a cual más horrible, eso sí. Pero podía más la emoción por su capacidad para estar a mi lado, de esta mujer a pocos meses de jubilarse en la empresa, que la vanidad de pensar en cómo se me vería.

Elegí la menos fea.

-¿Fuiste a buscarla a casa de tu hijo? -le pregunté.

-No, Salva. Llamé al vecino de enfrente y no le di opción.

Una compañera de trabajo, al tanto de la odisea, le comentó a Brigitte que la corbata que me había conseguido no era muy... moderna, a lo que ella le respondió sin tapujos:

-Mi vecino tiene ochenta años.

3 comentarios:

Alforte dijo...

Jajaja Cómo es Brigitte, que apañá!!!!
Bsote

Anónimo dijo...

Me gustan muchos tus anécdotas sobre viajes y tus experiencias.Me resulta enriquecedor.

Un saludo, Manuel

Anónimo dijo...

Une réponse a la française, tout simplement.

ANTÍPODAS.